Cómo montar el horario de clases de un gimnasio
Un horario de clases se monta alrededor de tres franjas del día. Antes del trabajo, a la hora de comer y después del trabajo. Se empieza por la hora punta, se duplica antes de repartir, y las horas flojas reciben otro tipo de clase. La semana tipo se escribe una vez.

Las horas son de quien entrena
Quien entrena en grupo encaja el entrenamiento entre dos compromisos. Hay tres franjas: antes del trabajo, a la hora de comer y después del trabajo.
La franja de la tarde es la más disputada y la más corta. Entre el final de la jornada y la hora de cenar, caben dos clases.
Una clase a las 15:00 en un sitio donde nadie trabaja a turnos no se llena por ser una buena clase.
Empieza por la hora punta, y luego el resto del día
La hora punta lo decide todo lo demás: cuántos entrenadores necesitas, qué material tiene que estar libre y si la sala da de sí. Móntala primero y el resto del día se ordena a su alrededor.
- 1.Elige la hora punta y llénala. Si la de las 18:30 se llena, la siguiente pregunta es si también se llena la de las 19:30, y no si abrir la de las 15:00.
- 2.Duplica antes de repartir. Dos clases seguidas en la franja de la tarde valen más que una clase nueva a media tarde.
- 3.Solo entonces ocúpate de las horas flojas. Y ocúpate con otro tipo de clase, en lugar de la misma clase a una hora peor.
Qué hacer con las horas flojas
Entre las 10:00 y las 16:00 hay sala, podría haber un entrenador libre y la misma gente no pide clases. La respuesta es cambiar a quién sirve la clase.
- Quien trabaja a turnos, quien teletrabaja y los jubilados entrenan a horas en que nadie más lo hace.
- Un plan más barato que solo abre las horas flojas las llena sin quitarle la plaza a nadie. Y sin bajar el precio de la hora punta.
- Una sesión libre sin entrenador, con la sala abierta y las plazas contadas, te cuesta la sala y nada más.
La semana tipo, y lo que la rompe
Un horario que se repite se escribe una vez y genera las semanas siguientes. Lo que rompe la idea son las excepciones, y siempre aparecen tres:
- Los festivos. Un festivo es un día que sale de la semana, y las clases de ese día tienen que salir con él.
- Las vacaciones de los entrenadores. Una clase sin entrenador asignado sigue existiendo, y es mejor verla sin asignar que enterarse el mismo día.
- El verano. Si la semana cambia de forma en agosto, eso es un horario con fecha de inicio y de fin, que es mejor que veinte excepciones.
Cuándo mover una clase
Una clase con tres personas durante dos meses difícilmente está creciendo poco a poco. Con los números de asistencia delante, la decisión de moverla lleva tres minutos. Sin ellos, se aplaza un año.
Antes de quitarla, prueba a moverla media hora. Una clase vacía puede estar a treinta minutos de una hora que funciona, y quienes van te pueden decir cuál.
Y cuando la muevas, avisa por su nombre a quienes reservaban esa clase. Una clase que desaparece del horario sin aviso es la forma más fácil de perder a las tres personas que todavía iban.
Qué hacer el lunes por la mañana
Antes de tocar ninguna hora, dedica quince minutos a los números de la semana pasada.
- 1.Apunta la asistencia de cada clase de la semana pasada, por hora. Deja de lado el aforo y las reservas: cuenta quién estuvo en la sala.
- 2.Marca las tres clases con menos gente. Para cada una, pregúntate si el problema es la hora o la clase.
- 3.Antes de quitar ninguna, pregunta a quienes van a qué hora podrían venir. Son tres y van a contestar todos.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuántas clases al día debe tener un centro pequeño?
- Menos de las que parece. Cuatro clases llenas valen más que siete a medias. El entrenador cuesta lo mismo en las dos, y una sala medio vacía se lee como un sitio vacío.
- ¿Abro los sábados?
- Depende de quién entrena contigo. El sábado nadie tiene prisa por volver al trabajo, así que hay sitio para una clase más larga o distinta. Empieza por la mañana, y mide antes de abrir la tarde.
- ¿Con cuánta antelación deben abrirse las reservas?
- La suficiente para que la gente planifique su semana, y no tanta como para reservar por costumbre. Una semana de antelación es un buen punto de partida, y mantiene la lista de espera en movimiento.
- ¿Merece la pena cambiar todo el horario de una vez?
- Solo cuando el motivo está claro y cabe en una frase. Un cambio grande sin un motivo visible obliga a todos a rehacer su rutina a la vez. Ahí es donde pierdes a los indecisos.
Equipo Rummo
Lo escribe el equipo que hace Rummo, software de gestión para gimnasios, boxes y estudios: clases, reservas, socios y pagos.
Revisado el
La semana tipo se escribe una vez.
Cada clase tiene aforo, coach y lista de espera. Los socios reservan y cancelan desde el móvil, dentro del plazo que tú fijes.
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